25 años de Chernóbil, 2 meses de Japón.

11 05 2011

El día 26 de abril de 1986 se producía el accidente nuclear más grave en Chernóbil, en aquella época parte de la URRS y actualmente parte de Ucrania. También es uno de los mayores desastres medioambientales de la historia. Aquel día, durante una prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de esta central nuclear, produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear, lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su interior. La cantidad de materiales radiactivos y/o tóxicos que se estimó fue unas 500 veces mayor que el liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945, causó directamente la muerte de 31 personas y forzó al gobierno de la Unión Soviética a la evacuación de 116 000 personas provocando una alarma internacional al detectarse radiactividad en, al menos, 13 países de Europa central y oriental.

Durante 8 meses, 800.000 soldados, mineros y civiles trabajaron a contra reloj para acabar con la radiactividad construyendo un sarcófago alrededor del reactor explosionado. 8 meses en el infierno que los supervivientes nunca pudieron olvidar. Murieron entre 8.000 y 10.000 personas y más de 100.000 ciudadanos ucranianos fueron evacuados.

Esta era una guerra sin cuartel contra un enemigo invisible y mortal para la humanidad , las consecuencias de esta radioactividad continuan en la actualidad afectando a los alrededores de Chernóbil.

Pero lo más triste de todo es que continúa muriendo gente de los alrededores, y los niños crecen en un ámbito que no es nada bueno para su salud. Más de 1.000 niños fueron operados de cáncer de tiroides en una ciudad cercana a Chernóbil. Y si esto es el futuro que los más poderosos quieren para su país y para sus conciudadanos, mal van, se quedarán solos, sin nadie a quien “proteger”. ¡Que viva la empatía y la solidaridad! Y sobre todo, ¡que viva la avaricia!

Pero todo esto no se quedó en el pasado, ni mucho menos, continuará hasta que toda la gente extorsionadora del planeta, que se enriquece a costa de la devastación del planeta, abran los ojos.De nada servirán sus riquezas cuando no tengan lugar donde emplearla.

Ahora se plantea el tema de las centrales nucleares.

Estas centrales deberían, con tanto poder radiactivo, deberían estar más controladas. O mejor dicho, cerradas, clausuradas hasta el fin de los tiempos.

Entonces, en nuestra sociedad civilizada podríamos decir que deberían desaparecer las centrales nucleares. Eso es lo que pensamos todos. Abajo las centrales nucleares… Pero, ¿qué poder tenemos sobre los más poderosos? Sí, el poder de ser humanos y el poder de ser dignos de vida. Pero, ¿acaso nos hacen caso? A ellos lo único que les importa es su dinero. Mentira. Una cosa hay que sobreponen al dinero: tener más dinero aún. Parece que no hemos aprendido de desastres como el de Chernóbil, en el que murieron miles de personas, por un fallo evitable. No se ha cumplido en este caso aquello de “de los errores se aprende”. O somos tontos de tropezar dos veces – y las que nos han ocultado – con la misma piedra. Es el caso de Japón. Y algunos se siguen preguntando cuántas centrales nucleares hacer en su querido país para sus queridos ciudadanos. Que dejen de pensar en el dinero, y piensen en todo lo ocurrido en Chernóbil y en Japón. No sé qué querrán ellos, pero yo quiero vivir.

Los políticos, esos grandes actores. Su actuación en este gran desastre merece un Óscar. Un Óscar por engañar a la gente, otro por hacer que murieran miles de personas, otro por su ambición y avaricia. Otro por seguir apoyando las centrales nucleares. Otro porque no supieron reaccionar ante la explosión. Increíble. Y lo peor de todo es que no piensan en los que viene, en el futuro, en el futuro de nuestra civilización, aunque con ellos, esa civilización se queda en pocilga. Esas consecuencias de la radiación la van a sufrir nuestros hijos, sus hijos, y así, hasta dentro de 200.000 años.

Mientras ellos piensan en ello, nosotros seguiremos luchando por tener una vida digna y unos mandamases honestos y transparentes, aunque son tan transparentes que yo no veo ninguno así…

Redactado por: Zapatito de tacón

Trabajos de: Zapatito de tacón, L. Garrido, S. Suñén, Jhon, Darko, El buen político, Darwin Saúl, Salva Barberà, Jhon.

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